31.7.13

Cuéntanos Gerardo:


“DÉJALO TODO”


Es conocida por todos la conversión de San Alfonso. Tras perder como abogado el juicio de su vida, confundido y defraudado por los engaños del mundo, Alfonso busca respuestas. ¿A dónde? En el lugar que no cabe engaño ni falsedad: con los últimos de los últimos, los pobres y enfermos del hospital de los Incurables. ¡Menudo nombre! Allí mientras ofrece consuelo, alivio y servicio, de repente se ve rodeado de una luz, y oye una voz que le dice: “Déjalo todo y entrégate a mí”.  La voz, ya se sabe.

Y Alfonso es valiente. Lo deja todo. Lo expresa de una forma simbólica, pero real cuando deposita su espada de caballero a las plantas de la Virgen de la Merced. La espada expresa fama, posición social, categoría, títulos, bienestar económico, poder… todo ese mundo que le habían montado o que él se había edificado. Alfonso deja la espada. Parece mucho, pero es poca cosa, en comparación con lo que toma. Y María es testigo del feliz acontecimiento.

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