31.5.14

LITURGIA Y FECHAS IMPORTANTES





JUNIO 2014

SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA
Tercera semana del salterio
1 VII DOMINGO DE PASCUA. LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR, Solemnidad

7 SABADO. CSsR Proclamación de la heroicidad de virtudes de San Gerardo Mayela. 1877
VIGILIA DE PENTECOSTÉS
8 DOMINGO DE PENTECOSTÉS, Solemnidad

TERMINA EL TIEMPO PASCUAL
SE REANUDA EL TIEMPO ORDINARIO

DECIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Se vuelve a utilizar el volumen III de la Liturgia de las Horas.

12 JUEVES. JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE. Fiesta (blanco).

UNDÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
15 DOMINGO. SANTÍSIMA TRINIDAD, Solemnidad
18 MIERCOLES. CSsR: Inicia Novena de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
19 JUEVES. EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO, Solemnidad (blanco).

DUODÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Cuarta semana del salterio
22 XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
24 MARTES. LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA, Solemnidad (blanco).
25 CSsR Confirmación de San Gerardo Mayela. 1740
27 VIERNES. EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, Solemnidad (blanco).
CSsR Santa María Virgen del Perpetuo Socorro.

DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
29 DOMINGO. SAN PEDRO Y SAN PABLO, apóstoles, Solemnidad (rojo).

Cuéntanos Gerardo:






Cuéntanos Gerardo:
”CON MARIA, PERPETUO SOCORRO”

En este mes de junio se abre el cielo para contemplar el eterno “banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos.” (Isaías 25,6). Se abre para recibir en su Ascensión gloriosa al Redentor, glorificando al   Padre, con el fiel cumplimiento de su voluntad y para pedirle nos envíe Otro Abogado. Nuevamente, cielo abierto, para que descienda con gran poder el Espíritu Consolador en Pentecostés y permanecer siempre entre nosotros.
¡Gozo inmenso! Cielo abierto para seguir partiipando en el único Sacrificio que ofrece Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote para acercarnos y hacer cada vez más realidad nuestro permanecer en la Santísima Trinidad, con el magnífico manjar del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo ante cuya divina presenia en el purísimo seno de María, saltó san Juan Bautista unos seis meses antes de su esperanzadora natividad para iniciar su misión de prepararle los caminos como gran profeta precursor.
Y el cielo permanece abierto, como abierto permanece el Sagrado Corazón de Jesús en su infinita misericordia, para que nosotros pecadores, alcancemos su perdón y podamos entrar y permanecer en su amor. Y para facilitarnos más el serle agradables al Señor, y no sentirnos nunca desamparados, gozamos de la tierna mirada de Santa María Virgen del Perpetuo Socorro “icono de amor”, Madre de Dios y Madre nuestra, que nos lleva al Sacratísimo Corazón de su Hijo, como ha lleva a tantos, a muchísimos, comenzando por su esposo San José, luego a San Pedro y San Pablo, y hasta los últimos que conocemos, grandes intercesores Juan XXIII y Juan Pablo II.  
“MADRE DEL PERPETUO SOCORRO
ICONO DE AMOR”



PAPA FRANCISCO EN TIERRA SANTA




PAPA FRANCISCO EN TIERRA SANTA
En el Santo Sepulcro con el Patriarca Bartolomé

ALGUNAS PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO:
Santidad, Queridísimos hermanos obispos, Queridísimos hermanos y hermanas.

En esta Basílica, a la que todo cristiano mira con profunda veneración, llega a su culmen la peregrinación que estoy realizando junto con mi amado Hermano en Cristo, Su Santidad Bartolomé.
Es una gracia extraordinaria estar aquí reunidos en oración. El Sepulcro vacío, ese sepulcro nuevo situado en un jardín, donde José de Arimatea devotamente colocó el Cuerpo de Jesús, es el lugar de donde parte el anuncio de la Resurrección: “Jesús, el Crucificado. No está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Vayan en seguida a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos».” (Mt 28,5-7). Este anuncio, confirmado por el testimonio de aquellos a quienes se apareció el Señor Resucitado, es el corazón del mensaje cristiano, trasmitido fielmente de generación en generación.
Es el fundamento de la fe lo que nos une, gracias a la cual juntos profesamos que Jesucristo, Unigénito Hijo del Padre y Nuestro Único Señor, “padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado muerto y sepultado, descendió a los infiernos, y al tercer día resucitó de entre los muertos” (Símbolo de los Apóstoles). Cada uno de nosotros, todo bautizado en Cristo, ha resucitado espiritualmente desde este Sepulcro, porque todos en el Bautismo fuimos realmente incorporados al Primogénito de toda la Creación, sepultados con Él, para ser resucitados con Él y poder caminar en una vida nueva (cf. Rm 6,4).
Recibamos la gracia especial de este momento. Detengámonos con devoto recogimiento ante el Sepulcro vacío, para redescubrir la grandeza de nuestra vocación cristiana: somos hombres y mujeres de resurrección, no de muerte. Aprendamos de este lugar, a vivir nuestra vida, los afanes de nuestras Iglesias y del mundo entero a la luz de la mañana de Pascua.
Cada herida, cada sufrimiento, cada dolor, fueron cargados en los mismos hombros del Buen Pastor que se ofreció a sí mismo y con su sacrificio nos abrió el paso a la vida eterna. Sus llagas abiertas son la apertura a través de las cuales se revela al mundo el torrente de su misericordia. ¡No nos dejemos robar el fundamento de nuestra esperanza!, que es justamente esta: ¡Cristo ha resucitado! ¡No privemos al mundo del gozoso anuncio de la Resurrección! Y no seamos sordos al fuerte llamado a la Unidad que resuena precisamente desde este lugar, en las palabras de Aquél que, resucitado, nos llama a todos nosotros “mis hermanos” (cf. Mt 28,10; Jn 20,17).

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