30.12.10

CUENTANOS GERARDO






Cuéntanos Gerardo

Desde esta bienaventurada eternidad en la que no hay cansancio, enfermedad, ni pecado ni muerte; deseo y suplico por Cristo Redentor al Padre Misericordioso, conceda a la tierra en el nuevo año solar 2011 y al universo entero, gozar la paz del “Sol de justicia” y la alegre armonía que Jesús anhela para la familia humana por la que quiso nacer en Belén y derramar su sangre en la cruz.

Conviene que el hombre escuche la voz del Salvador. Así lo ordena su amado Padre:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escúchenle.» (Mateo 17,5). Conviene que el hombre sea capaz de reconocer a Quien gobierna con ternura el universo y así pueda colaborar en esa maravillosa obra del Creador. Obra maravillosa del Creador es el hombre mismo, dotado del don de ser consciente de su propia existencia y de su propio desarrollo. Desarrollo que la mano amorosa de Dios realiza y quiere hacerlo con la alegría de la colaboración humana. “Que el hombre sea agente de su propio crecimiento”.

Señales claras, lamentablemente, de que muchos hombres se resisten a escuchar, son la descomposición y destrucción de la naturaleza y del propio ser humano como frutos malos del egoísmo y la soberbia. Pero el hombre que escucha con humildad y obediencia, conoce muchos secretos de la propia persona y del proyecto divino; y está capacitado para ser colaborador creativo en la belleza de la creación.

Que María de Nazaret siga repitiendo a todos sus hijos, los hombres: “Hagan lo que Él les diga” (Juan 2,5). Y que, obedientes y entusiastas en la fiesta de la vida, animados por su maternal mirada, seamos testigos del primer milagro de Jesús en nuestras vidas. Que el vino mejor que Jesús proporciona a la familia humana, sea la fe y la esperanza de esta FELIZ NAVIDAD, sea la prosperidad y la santidad en este NUEVO AÑO.

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