Contemplar desde mi celestial ventana la confianza, la esperanza y el tierno amor de tantas madres y sus hijos en el mundo, agradeciendo o buscando el don de la vida, la salud, la paz. ¡Qué maravillosa y admirable tarea la de las mujeres que dicen con María: SI a la vida que Dios forma en el seno maternal. Y con una fe firme en Dios creador, se hacen sus fieles colaboradoras y profetas con el profeta Isaías que dice:
"Así habla el Señor, tu redentor, el que te formó desde el seno materno: Soy yo, el Señor, el que hago todas las cosas; yo solo despliego los cielos, yo extiendo la tierra, ¿y quién está conmigo?
Yo hago fracasar los presagios de los charlatanes y hago delirar a los adivinos; hago retroceder a los sabios y cambio su ciencia en locura.
Yo confirmo la palabra de mis servidores y cumplo el designio de mis mensajeros." (Is, 44, 24-26)
Digamos al Dios de la vida: ¡Gracias! ¡Alabado Seas Señor! Que seguramente El, que ofrece a los hombres el don de ser padres y a las mujeres, el don de ser madres, dirá con la luna el sol y las estrellas del amanecer y del atardecer, el viento, la lluvia, la nieve, las aves, las flores, las olas del mar... y la mirada dulce y tierna de los niños: GRACIAS A LA MUJER MADRE. Que cuida con cariño y tierno amor la vida que Dios forma en su vientre.
Me alegro infinitamente, y especialmente en este 16 de octubre, fiesta de las madres, sus hijos y familias. No olvido especialmente a las mamás que sufren. Por ustedes ruego siempre.
Debo recordar con alegría, a mi hermano de congregación
Beato Gaspar Stangassinger.
Nació en 1871 en Berchtesgaden, al sur de Alemania. Es el segundo de 16 hijos.
De joven, crece en él el deseo de hacerse sacerdote; de pequeño juega a serlo y "predica" breves sermones a sus hermanos y hermanas, conduciéndolos en procesión a una capilla entre los montes que circundan su casa.
A los diez años se le envía a Freising para continuar allí su educación. Tiene dificultad con los estudios. El padre le advierte de que si no supera los exámenes tendrá que dejar el colegio. Con su firme voluntad, con una notable dedicación y con su total fidelidad a la oración, su progreso es constante. En los años siguientes, durante las vacaciones, empieza a reunir en torno suyo a un grupito de chicos a los que exhorta a la vida cristiana, a formar una comunidad y a organizar su tiempo libre. Todos los días el grupo asiste a la santa misa, se entretiene en paseos o emprende alguna peregrinación. La dedicación de Kaspar para a estos chicos es admirable y llega hasta a arriesgar su vida por salvar a uno de ellos durante una escalada a la montaña.
Ingresa en el seminario diocesano de Munich y Freising en 1890 y emprende los estudios de teología. En 1895 es ordenado Sacerdote en Regensburg. Kaspar Stanggassinger entra a formar parte de la Congregación del Santísimo Redentor con la intención de ser misionero. Sin embargo, sus superiores le destinan a la formación de los futuros misioneros en calidad de vicedirector del seminario menor de Durrnberg, en Hallein. Se dedica totalmente a esta responsabilidad.
Profundamente devoto de Jesús en la eucaristía, invita a los chicos y a los seglares, al predicarles, a que recurran al Santísimo Sacramento cuando tengan alguna necesidad o estén angustiados. Los anima a dirigirse a Cristo a fin de adorarlo y dialogar con Él como con un amigo.
El 26 de septiembre, su itinerario terreno acaba a causa de una peritonitis.
El proceso de Beatificación comienza en 1935 con el traslado de su cuerpo a la capilla lateral de la iglesia de Gars.
El 24 de abril de 1988 es proclamado "Beato" por el Santo Padre Juan Pablo II.
"Los santos tienen intuiciones especiales", escribía el Padre Stangassinger. En cuanto a lo que a mí respecta, que no soy un santo, lo que me interesan son las verdades eternas: la encarnación, la Redención y la Santa Eucaristía."
Puedes escuchar su "Diario Espiritual" en una homilía del R.P. Josef G. Pfab, C Ss R. que dirigió a los seminaristas redentoristas de teología en México el 26 de septiembre de 1988.
Oración con la que Benedicto XVI consagró a los jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús el sábado 20 de agosto durante la vigilia de oración con los jóvenes de la JMJ en Cuatro Vientos, al final de la adoración y antes de la bendición.